Una vida frente al mar: Noelle Echenique

Basta un corto paseo por las comunas más tradicionales del litoral central para encontrar el sello de esta destacada arquitecta nacional, favorita de quienes buscan construir su casa soñada frente al mar. Su estilo ecléctico y lleno de referencias mediterráneas y provenzales es una firma personal que ha sabido expresar en decenas de interpretaciones distintas, pero que comparten ese afán de encontrar espacios para compartir en una escala humana e íntima.

Recién emergiendo de una reclusión que la mantuvo siempre ocupada, nos sentamos a repasar su trayectoria, entender las motivaciones detrás de su obra, y conocer más sobre los desafíos que tiene por delante. Sin duda, una invitada de lujo que representa mejor que nadie las cualidades que tanto amamos del verano que ya se viene.

Cuéntanos que te inspira día a día. ¿Cuáles han sido las influencias más importantes para forjar tu estilo?

R: Mi estilo se define al pensar en quienes ocuparán la casa que estoy haciendo e imaginar de qué manera van a poder vivirla lo más agradablemente posible. Desde ahí, voy diseñando los espacios y sus conexiones; de eso se trata la arquitectura. La belleza juega un rol muy importante porque genera bienestar, esa sensación de vivir bien. 

Mis influencias vienen de lugares que me han cautivado. Desde niña me fijaba particularmente en la arquitectura, siempre me gustó. Tuve la suerte de poder vivir en casas muy especiales, algunas antiguas y otras modernísimas para la época. Esto porque mi padre, Sergio Echenique, era un amante de la belleza en general, ya sea en muebles, objetos de arte, y diseño. Era un arquitecto innato, que transformaba las casas hasta dejarlas espectaculares, con un talento que yo admiraba, y del cual aprendí mucho.

 

¿Cómo definirías tu estilo?

R: No podría decir que tengo un estilo realmente marcado o evidente. A lo largo de mi carrera he hecho casas de diferentes estilos e inspiraciones. Hay veces que los clientes ven otra casa hecha por mí en el pasado y me piden hacer algo similar. De ahí se da que existan más casas que parecieran tener un determinado estilo.

¿Cuál es el proyecto que te ha traído más orgullo?

R: Sin duda, es la casa que diseñé en el camino a Farellones, en piedra, a principios de los noventa.  Fue la primera casa donde realmente pude hacer todo lo que yo quise, con completa libertad, luego de que los dueños me lo permitieran. El lugar me llenó de inspiración y fue un muy buen resultado. Es un proyecto al que le tengo mucho cariño. De hecho, terminé muy amiga de su dueña.

 

¿Cuál es tu conexión con Zapallar y por qué crees que has tenido tanto éxito como arquitecta en el sector?

R: Voy a Zapallar desde que soy muy chica, es un lugar donde crecí. Muchos de mis amigos son de la zona, por lo que le tengo un especial cariño. Además, es un lugar precioso y lleno de vida, lo que ha generado en mi un especial interés por diseñar casas que tengan una real armonía con el entorno. 

¿Cómo han cambiado los gustos arquitectónicos de tus clientes a lo largo de los últimos 20 años?

R: Las personas, en general, siempre quieren lo mismo: una casa que les entregue agrado, bienestar, belleza, y en la cual puedan sentirse bien reflejados. Hoy en día, se tiende a incorporar más los espacios comunes de la casa; las personas quieren cocinas abiertas al estar, y los tamaños de las casas también han variado. Yo soy partidaria de los ambientes más familiares, nunca de dimensiones inmensas.

 

¿Qué es lo mejor y lo peor que te tocó vivir durante estos meses de encierro?

R: La verdad, es que lo mejor del encierro resultó ser el estar encerrada. Es una excusa perfecta para hacer lo que más me gusta: estar en mi casa. Me ha permitido seguir trabajando aún más enfocada al no poder ver a nadie. Ahora recién estoy más permeable y abierta a salir. Lo peor, fue ver el efecto negativo para el trabajo de todos en general, y de mis amigas en particular, lo que me ha afectado.

¿Qué nivel de importancia ha cobrado la segunda vivienda en tiempos de Covid?

R: La segunda vivienda es un lujo que todos quisiéramos tener, un lugar siempre reservado para el descanso. Con la pandemia, muchas personas viajaron a su segunda vivienda desde el inicio del encierro, y descubrieron que podían trabajar sin problema desde ellas. Hoy, están decidiendo quedarse a vivir ahí, mejoraron su calidad de vida y definitivamente no quieren volver a Santiago, que con su congestión se ha convertido en una ciudad muy estresante. Creo que esto va a ser bueno para el país, ayudando a descentralizar y enseñando a los jóvenes que es posible hacer una vida fuera de Santiago.

 

¿Qué significa ser una mujer exitosa en tu profesión? ¿Qué tan difícil es el camino al éxito para las arquitectas en Chile?

R: El éxito significa tener trabajo y ser requerida en lo que más me gusta hacer. Eso, me hace la vida, y me permite estar en la posición privilegiada de poder hacer arquitectura que para mí es el mejor momento del día. Cuando era joven y recién empezaba, había claramente más confianza en los profesionales hombres, y algunas veces me hicieron sentir en desventaja. Por suerte, eso ha ido evolucionando, pero nos falta mucho todavía. El camino al éxito se genera, como todas las cosas, con mucho trabajo, sabiendo trabajar en equipo y, por supuesto, con mucha pasión por lo que uno hace.

¿En qué estás actualmente? Cuéntanos sobre tus proyectos más recientes y lo que se viene para ti en 2021?

R: En este momento, me encuentro en un proyecto en el norte, que se llama La Rosetta. Es algo que me tiene fascinada, un lugar maravilloso y un trabajo donde puedo colaborar con un excelente equipo, así que imposible mejor. También estoy haciendo dos conjuntos de casas en Zapallar; uno que está en construcción y se llama La Higuera, y otro que está en proyecto y se llama EL Laurel. Adicionalmente, continúo con mi trabajo en casas particulares.

 

Entréganos un tip para aprovechar de mejor manera los espacios de nuestro hogar.

R: Para mí, un tip o consejo es volver a la casa familiar de dimensiones justas. Se lleva una vida más cálida en ellas. Otra cosa que no puede faltar es tener espacios al exterior o intermedios, son los que generalmente más queremos usar. 

 

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